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Holbox Express te lleva sin complicaciones a la isla sin coches de Holbox. Allí podrás recorrer calles de arena, nadar con tiburones ballena (temporada) y contemplar atardeceres únicos sobre el Golfo. Perfecto para una escapada improvisada de fin de semana o un día de relax desde la Riviera Maya.
Holbox no tiene coches: se recorre en bici, carrito de golf o a pie. Su ambiente relajado, aguas turquesa poco profundas y la bioluminiscencia estacional crean una experiencia isleña única. Baja del ferry y entra en un ritmo más tranquilo.
La travesía desde Chiquilá a Holbox dura unos 20–25 minutos. Es un viaje tranquilo y cómodo que te adelanta las aguas cristalinas de la isla. Lleva tu traje de baño; querrás zambullirte nada más llegar.
Alquila una bici para explorar la isla, nada en Punta Cocos, visita la reserva Yum Balam o simplemente relájate en una hamaca junto al mar. Si te quedas hasta el atardecer, las puestas de sol desde la playa son legendarias.
Totalmente. Las aguas tranquilas y poco profundas son ideales para los niños, y las calles sin coches permiten que los pequeños se muevan seguros. Restaurantes familiares y playas calmadas garantizan un paraíso para todos.
La bioluminiscencia es más visible de junio a diciembre, especialmente en noches sin luna. Quédate hasta la noche, haz un tour nocturno y observa cómo el agua brilla con cada movimiento — es pura magia.